Alex se convirtió en enemigo de sus papás cuando descubrió que era adoptado. Su rabia, su confusión y su dolor no quiso compartirlo con nadie hasta que llegó su tío Lalo. Alex siempre ha respetado a su tío y sólo a él le tuvo confianza; igualmente sólo el tío Lalo pudo aliviar el dolor de Alex y darle consejo.
Las personas a las que admiramos, que nos inspiran confianza, nos parecen honestas y dignas de nuestro respeto y obediencia no siempre son nuestros padres. A veces la figura de respeto es el abuelo, un entrañable maestro o el papá de tu mejor amigo. ¿Quién es tu figura de respeto?
El hecho es que las figuras de respeto muchas veces no saben que lo son. No saben que son admirados; que en silencio se les ve como personajes ejemplares por su sabiduría o su bondad; que sus anónimos admiradores se la pasan hablando bien de ellos a sus espaldas.
Las figuras de respeto no serán casi nunca personas famosas, pero pueden cambiar vidas, enderezar rumbos, evitar suicidios o devolver la esperanza con unas cuantas palabras. Qué responsabilidad tan grande y qué privilegio. Pero qué importante tener la sensibilidad para darte cuenta cuando eres uno de ellos.

Saludos